Los amortiguadores son mucho más que un elemento de confort: forman parte crucial del triángulo de seguridad de tu coche junto con los neumáticos y los frenos. Su función principal no es solo que el viaje sea suave, sino mantener los neumáticos pegados al asfalto en todo momento, absorbiendo baches, reduciendo la distancia de frenado y controlando el balanceo en las curvas.
El problema de los amortiguadores es que su desgaste es tan gradual y silencioso que el conductor se acostumbra a su mal estado sin darse cuenta.
En este artículo te enseñamos a identificar los síntomas de unos amortiguadores en las últimas y cómo hacer una comprobación rápida en casa.
El coche "rebota" demasiado tras un bache: Si pasas por un badén o un acelerador de velocidad y el coche sigue oscilando arriba y abajo una vez que ya has pasado, los amortiguadores ya no frenan el muelle.
Distancia de frenado mayor: Al frenar con fuerza, el morro del coche se hunde de manera exagerada (morro de cerdo), lo que retrasa la transferencia de peso correcta y alarga los metros que necesitas para detenerte.
Pérdida de adherencia en curvas: Notas que el coche se "va" o flanea en curvas pronunciadas, o que los sistemas de ayuda (como el ESP) saltan con mucha más facilidad de la habitual en suelo firme.
Desgaste irregular de los neumáticos: Si observas que las ruedas presentan un desgaste en forma de "parches" o dientes de sierra (marcas escalonadas en la banda de rodadura), suele ser indicio inequívoco de que el neumático pierde contacto intermitente con el suelo.
Fugas de aceite visibles: Al mirar por el paso de rueda, si ves el cuerpo del amortiguador manchado de aceite o pringoso, significa que el retén interior ha cedido y ha perdido el líquido hidráulico.
No necesitas levantar el coche con el gato para hacer una primera diagnosis rápida. Puedes realizar estas dos pruebas caseras:
Es la prueba clásica y más sencilla de realizar:
Acércate a una de las esquinas del coche (por ejemplo, sobre el paso de rueda delantero o trasero).
Empuja con fuerza hacia abajo con todo tu peso para comprimir la suspensión de esa esquina y suelta de golpe de inmediato.
Observa el comportamiento del coche al recuperar su posición:
Amortiguador sano: El coche sube, se detiene de inmediato y vuelve a su altura original sin oscilar.
Amortiguador gastado: El coche realiza dos o más rebotes antes de pararse. Si hace esto, necesita un cambio urgente.
Repite la prueba en las cuatro esquinas del vehículo (delantera izquierda, delantera derecha, trasera izquierda y trasera derecha).
Gira la dirección por completo hacia un lado para dejar a la vista el conjunto de la suspensión delantera (y usa una linterna).
Busca manchas de aceite, humedad o acumulaciones de polvo pegado en el cuerpo metálico del amortiguador. Un amortiguador seco por fuera suele estar bien; uno húmedo o chorreando está roto.
Revisa también los fuelles de goma (los protectores de plástico en acordeón). Si están rotos o agrietados, la suciedad entrará y acabará destruyendo el vástago interior en poco tiempo.
Por norma general, los fabricantes recomiendan revisar los amortiguadores a partir de los 60.000 kilómetros, aunque su sustitución suele rondar entre los 80.000 y 100.000 kilómetros dependiendo del tipoas de firme por el que circules habitualmente (carreteras en mal estado, baches, badenes continuos).
Consejo de taller: Los amortiguadores siempre se cambian por parejas (los dos delanteros a la vez o los dos traseros a la vez). Si cambias solo uno, el coche quedará desequilibrado en la frenada y en el paso por curva, lo cual es peligroso e ilegal en la ITV.
Es la prueba clásica y más sencilla de realizar:
Acércate a una de las esquinas del coche (por ejemplo, sobre el paso de rueda delantero o trasero).
Empuja con fuerza hacia abajo con todo tu peso para comprimir la suspensión de esa esquina y suelta de golpe de inmediato.
Observa el comportamiento del coche al recuperar su posición:
Amortiguador sano: El coche sube, se detiene de inmediato y vuelve a su altura original sin oscilar.
Amortiguador gastado: El coche realiza dos o más rebotes antes de pararse. Si hace esto, necesita un cambio urgente.
Repite la prueba en las cuatro esquinas del vehículo (delantera izquierda, delantera derecha, trasera izquierda y trasera derecha).
Gira la dirección por completo hacia un lado para dejar a la vista el conjunto de la suspensión delantera (y usa una linterna).
Busca manchas de aceite, humedad o acumulaciones de polvo pegado en el cuerpo metálico del amortiguador. Un amortiguador seco por fuera suele estar bien; uno húmedo o chorreando está roto.
Revisa también los fuelles de goma (los protectores de plástico en acordeón). Si están rotos o agrietados, la suciedad entrará y acabará destruyendo el vástago interior en poco tiempo.
Por norma general, los fabricantes recomiendan revisar los amortiguadores a partir de los 60.000 kilómetros, aunque su sustitución suele rondar entre los 80.000 y 100.000 kilómetros dependiendo del tipoas de firme por el que circules habitualmente (carreteras en mal estado, baches, badenes continuos).
Consejo de taller: Los amortiguadores siempre se cambian por parejas (los dos delanteros a la vez o los dos traseros a la vez). Si cambias solo uno, el coche quedará desequilibrado en la frenada y en el paso por curva, lo cual es peligroso e ilegal en la ITV.